04/10/09

¿El fin del camino? (Sencillo homenaje a Mercedes, Hilaria, Carmen…)

En los últimos 15 días, por circunstancias familiares, he pernoctado en el hospital, "Rafael Méndez" de Lorca, acompañando a mi madre,Mercedes_Sosa.1.jpgrecuperándose de una intervención quirúrgica. No es el hospital un lugar apropiado para mis problemas de salud. Solo cruzar el umbral, se me hinchan los pies y los olores, me producen un rechazo superior a mis fuerzas.

Pero, como todas experiencias de la vida, he intentado buscar lo positivo en estos días. Compartir espacios con personas que sufren, observar el trabajo de los/as profesionales para aliviar el dolor, ayudar en la recuperación de la salud o paliar el dolor y el sufrimiento a enfermos terminales es una experiencia vital, tan hermosa como la propia vida. Vaya, desde mis humildes letras, un reconocimiento profundo a enfermeras, auxiliares, celadores, médicos y limpiadoras, que hacen todo más fácil -derrochando ternura- a enfermos y familias.

En un solo día, presencié la muerte de dos mujeres, de edad similar (78 años). Hilaria y Carmen. A pesar de expirar en una fría sala de hospital, sintieron en sus últimas horas, el cariño y el calor de su familia, que estoy seguro les hizo llevadero ese trance hasta lo desconocido, para un ser insignificante, como es mi caso. Hilaria, era de la pedanía de Morata y la última noche de su vida, le acompañaron sus hijas y unas nietas, adolescentes, que se resistían a abandonarla, colmándola de las mejores caricias que pudo sentir en su extensa vida.

A Carmen, si la conocía y la última noche, apagándose en la penumbra de esa habitación, seguro que recordaba su lucha para sacar adelante a sus hijos, en las peores condiciones. Sobrevivir a una guerra; a las penurias y el hambre de la larga postguerra, en aquel caserío -hoy abandonado- de los Allozos, en plena Sierra de Chichar. Mujeres ambas, que han dejado una huella y trayectoria única para los que tuvieron la suerte de conocerlas y compartir esos momentos, a modo de viático.

Hace unos años, leí al psiquiatra, Luís Rojas Marcos, que el sufrimiento de la muerte, se convierte en una experiencia hermosa, si se percibe el cariño de los tuyos, acariciando, cuidando y recibiendo todo el amor que los seres humanos (a pesar de nuestros innumerables defectos) somos capaces de compartir en los momentos claves.


Leer más ...