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25/05/08
“ANTE EL CÁNCER” (Un impulso al ánimo para Blas y Manolo)
Tengo la suerte de compartir unos vecinos encantadores en el lugar donde vivo. Desde pequeño aprendí la lección de mi abuelo que me enseñó a ser buen vecino, pero sin conocer mucho las viviendas de los vecinos. “el exceso de confianza y visitas, puede llegar a ser contraproducente…”, me aconsejaba sabiamente. Entre los vecinos que habitan en el Camino Viejo, se encuentra la pareja compuesta por Ginés y Carmen, que tienen dos crías encantadoras. Hace unos días, Carmen, se acercó por mi casa para explicarme que tenía un cuñado al que le habían detectado la misma enfermedad que a mí. “está muy desanimado, tiene 48 años y dos hijas. Ha sido un mazazo y no se anima por mucho que lo intentemos…”, me comentó.
De una forma espontánea, me ofrecí a visitarlo y hablar con él para explicarle mi experiencia y, modestamente, darle un poco de ánimo. Ayer, sábado, junto a Ginés y Carmen, viajé al Hospital, Morales Meseguer, donde Manolo, se encuentra ingresado y ha iniciado el tratamiento de quimioterapia para atacar los efectos de la enfermedad en su cuerpo.
Unas horas antes de salir, por casualidad, me comentaron que otro joven de Totana, lo habían ingresado, en el mismo hospital, con los síntomas de leucemia. Pensé en aprovechar el viaje y visitar a Blas, que se encontraba en la misma planta que Manolo. Blas, tiene 38 años y es soltero. Recuerdo cuando nació, pues sus padres, vivían en la calle San Ramón, muy cerca de los míos. Estuve un buen rato hablando con Manolo y explicándole mi experiencia con la leucemia, comentando que lo importante es el ánimo y las ganas de vivir. Que el tratamiento y las pruebas pueden ser duras, pero somos capaces de aguantarlo todo, si se tiene la certeza e ilusión por vivir. Manolo, como Blas o en mi caso, están en manos del mejor equipo de oncología y hematología de la zona y nada tienen que envidiar a los mejores hospitales del mundo. Le dije que yo nunca iría a un hospital privado, porque compartir habitación, el trato del personal de un hospital como el Universitario “Morales Meseguer”, no puede ser mejor y porque cuando existen posibilidades, el elemento fundamental para superar la enfermedad, está en nuestro interior y es un porcentaje decisivo. Me contaba, Manolo, todo lo que le habían hecho y las sensaciones al recibir la noticia, mientras yo escuchaba paciente, recordando, sonriendo, esos pasajes tristes y amargos en mi vida, hace 4 años.
Pasado un rato, me acerqué a la habitación 202, donde se encuentra Blas. El panorama era diferente, pues se encuentra aislado por la neumonía. Me puse la mascarilla y lave las manos para entrar a la habitación, donde su hermano lo acompaña. Se alegró mucho al verme, aunque lo encontré un poco desanimado, por lo reciente de la noticia, su juventud y la complicación de la neumonía. Cuando le dije que lo principal es el ánimo, me contestó; “Eso es lo que me dicen todos…”. Es normal, pero cuando una receta funciona, hay que insistir en ella y ya me lo dirás en unos meses, cuando te sientas mejor, le contesté. Su preocupación era si podría seguir haciendo deporte con la bici, además de la incertidumbre ante la leucemia. “Hemos de pensar en la vida, en las ilusiones y en la lucha. No te dejes llevar por la depresión, porque esto lo superamos…”, le insistí. Me dijo que vivía solo y con su trabajo en el Polígono y esto le había cogido desprevenido. No podía ser de otra manera.
Al salir de la habitación, sentí impotencia, mezclada con rabia, por no poder hacer algo para animarlo. Pero a la vez, el convencimiento profundo de que, él y Manolo, saldrán adelante.
18:18 Anotado en CONVIVIR CON LA LEUCEMIA | Permalink | Comentarios (0) | Trackbacks (0) | Enviar a Email
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