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01/11/06
“EL GUARDIAN DE LAS PERDICES”
Son muy pocas las hectáreas que componen el llamado “coto de la Pallaresa”. Un espacio, al norte de Totana, casi en las faldas de Sierra Espuña, que le quedan escasos meses para ser pasto de la depredación galopante que florece en mí querido pueblo. Un sarcasmo mas, que el proyecto especulador se
denomine “Ladera de Espuña” Quizás para atraer turistas, buscando de lo que carecen, con el señuelo de un espacio natural que están poniendo en peligro, de la forma más irresponsable.
Un monte bajo, contados pinos carrascos y algunos olivos, desde el que se divisa todo el Valle del Guadalentín, la sierra de Carrascoy y, las tardes otoñales, con la luz mediterránea de profundidad única, hasta se puede divisar el mar, protagonista y testigo de las culturas más antiguas de la humanidad. El sinuoso camino, me eleva al promontorio desde que se contempla la vista única y la evolución de una zona, que se ha transformado espectacularmente en los últimos años.
Es un rincón, a espaldas de la sierra, adecuado para los furtivos y fogosos amantes o para observar el cielo, la inmensidad de la luna llena, las lluvias de estrellas o el sonido de los aviones de vuelo regular, que tienen su ruta en esa parte del cielo.
El Canal del Taibilla, camino de Cartagena, deja caer con furia sus escaso caudal, para transformar la fuerza del agua en energía eléctrica mediante una central, que tiene varios años de existencia. En mis paseos al atardecer, he percibido el olor de los arbustos aromáticos, del monte mediterráneo; el sonido de los pájaros buscando cobijo ante la noche. Los furtivos conejos, escarban la tierra, buscando las tiernas raíces del romero… Hasta una manada de jabalíes, pudimos observar una oscura y fría noche, hace casi un año. Pero la reina del lugar, es la majestuosa perdiz. El sonido de su canto nupcial, antes del apareamiento, su vuelo corto, con el sonido inconfundible de unas alas de bello plumaje y su temerosa mirada.
Las época de cría, es curioso ver a sus “perdigones” correr, ante mi presencia, y camuflarse con el terreno, con el que se mimetizan, de una forma asombrosa.
Sabia y bella naturaleza, amenazada por los bárbaros actuales y consentida por políticos pusilánimes.
Pero es este espacio, existe un personaje curioso y misterioso que atrae mi atención desde hace muchos años.
Un anciano, cuya actividad voluntaria es facilitar la comida y agua a las perdices. Con un caminar pausado, he coincidido con él en varias ocasiones. En la mochila, una bolsa de trigo y en su mano, una garrafa de agua.
En el fondo de una cañada, construyó un artilugio artesanal, para dejar su alimento a las perdices. Junto a la vasija, una poza natural en la roca, tapada con esparto, para mantener el agua, que deposita desde el camino, a través de una manguera, evitando bajar con la carga del agua. Ese anciano tiene un valor único en el entorno y siempre me he preguntado si será cazador o solo lo hace por amor a las perdices. Cualquiera de las opciones, le da un valor, para mí, fuera de lo común. Hace tiempo que no lo veo y ayer tarde bajé al fondo de la cañada. No había trigo en la vasija y el agua era muy escasa. Parece una premonición de lo que espera, con las grúas y el ladrillo en puertas.
Sentí estar ante los últimos días de esa visión tan hermosa, que me gustaría compartir, con este escrito, en homenaje al Guardián de las Perdices. Un hombre sencillo y anónimo, que ha puesto el tesón. racional y sabio, ante la inexorable codicia. La humildad de David, ante el depredador y salvaje Goliat
18:10 Anotado en SENSACIONES | Permalink | Comentarios (4) | Trackbacks (0) | Enviar a Email | Tags: Espacios Naturales en Peligro




